Hay diferencia entre enamorarte de una imagen y encontrar tu propia paz: esa es la lección que aprendí con «Gown»

Sigo explorando temas de Reetoxa y cada vez me convenzo más de que Jason McKee construye algo que va mucho más allá de canciones bonitas, él crea paisajes donde puedes caminar, sentarte, mirar alrededor y decir “uy, yo he estado justo ahí”, y eso me parece lo mejor que le puede pasar a alguien que hace música porque significa que no habla desde arriba sino desde el mismo suelo donde estamos todos nosotros viviendo cosas parecidas cada día.

«Gown» arranca casi como si nos estuviera contando un secreto bajito al oído, habla sobre esa persona que parece perfecta desde el primer instante, todo brilla, todo atrae, crees haber encontrado algo único hasta que de repente se aclara la vista y comprendes que lo que te encantaba era más la apariencia que la persona real, y que eso no es fallar ni equivocarse gravemente sino simplemente aprender a distinguir una cosa de la otra con calma y sin enfadarse con nadie.


Me encanta cómo va creciendo poco a poco la melodía, suave, con cuerdas o sonidos que se elevan como nubes alrededor de tu cabeza, nunca se vuelve ruidoso ni agresivo, aunque sí va tomando mucha fuerza emocional, sientes que te abraza mientras avanza la historia y eso hace que la verdad que cuenta entre mucho más suave y mucho más fácil de aceptar, aunque duela reconocerlo un poquito al principio.

La frase que más me marcó dice “Love did not hurt you, that was not love, that’s just pictures on a black‑white tv show”, es tan clara y tan real que casi me hizo llorar al escucharla porque me ayudó a ordenar ideas que tenía revueltas hace tiempo, y luego cierra diciendo que ya no siente miedo ni culpa y se queda tranquilo, lo cual creo que es el mensaje más potente de todos: darte cuenta y seguir adelante sin rencor, solo paz y claridad en el pecho



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